¿Por qué la luz se desvanece? ¿Por qué la oscuridad devora la pureza de tu ser?
¿Por qué, bello ángel, te rindes ante el abismo y su tirano poder? ¿Por qué permites que consuma tus luminosas plumas con las llamas de su crueldad? ¿Por qué te postras para que te despoje de las resplandecientes alas que encarnan tu divinidad?
Dime, bello ángel, ¿acaso olvidaste tu majestuosa identidad? ¿Acaso olvidaste que la vida lloró de felicidad cuando te vio nacer?
Levanta tu mirada misericordiosa para que tus lágrimas inocentes purifiquen el mal. Extiende tus alas con firmeza y vuela libre por el cielo que te pertenece para que tu luz vuelva a reinar.
Recuérdale a la oscuridad que, incluso en los tiempos más oscuros, siempre portarás un nuevo amanecer.
¡Bate tus alas con fuerza, bello ángel, y no dejes de brillar!
