Miss Hermosura, ¿estás ahí? A mí no me engañas, sé que me estás leyendo, así que no finjas que me ignoras.
Te entiendo, hay días en los que la soledad nos abraza y el mundo se torna gris. Cuesta vislumbrar el horizonte porque la triste realidad nos ciega con su cortina de lluvia. Entonces, nuestro tiempo se consume mientras nos preguntamos cuándo escampará.
¿Te cuento un secreto, miss Hermosura? No importa cuánto se prolongue la tormenta. No importa cuánto dure la lluvia ni cuán densa sea la oscuridad. ¿Sabes por qué? Porque tú eres la luz. Tú eres el sol que ilumina los días y colorea la vida con su mera existencia. Tú eres todo lo que necesitas para ser feliz y hacer feliz a quienes amas. Nunca lo olvides, ¿vale?
¡Te envío un beso enorme, miss Hermosura! Con cariño,
Laurita.
