Hola.
¿Alguna vez has tenido un sueño, un deseo o un objetivo que te habría gustado cumplir?
Déjame adivinar. Probablemente sí. Los sueños y las metas son un combustible para las personas, una materia intangible que nos impulsa para que los persigamos y nos empuja para que sigamos adelante.
Pero seamos sinceros. A veces, las circunstancias juegan en nuestra contra y, por mucho empeño que pongamos, nos desviamos del camino que nos conducía a la felicidad. Los sueños se derrumban. Nuestro espíritu se desmorona. Y, al final, nos rendimos.
¿Sabes una cosa? Rendirse no significa haber fracasado. Rendirse significa que nos hemos perdido en un valle nebuloso porque somos humanos. Si hay algo que tenemos los humanos es voluntad, la fuerza para volvernos a levantar y retomar el camino hacia nuestros sueños donde lo habíamos dejado.
Créeme, yo he perdido muchas cosas, incluso a mí mismo, pero, cuando tocas fondo, te das cuenta de que está en tu mano salir a flote y luchar por lo que quieres.
Es hora de que retomes tu camino.
Vamos.
