Contenido +18

Este sitio incluye novelas y relatos con escenas explícitas para adultos. En ocasiones también pueden aparecer imágenes artísticas de carácter sugerente.

Al continuar, confirmas que tienes 18 años o más y que este tipo de contenido es adecuado para ti.

De Aiko Suzuki

El pez muere por la boca.

Las personas son como los peces, sobreviven en el vasto océano y creen que su mundo se acaba en la superficie. Su reducida visión de la vida los convierte en depredadores ansiosos que no vacilarán en atropellar a los demás para luchar por los recursos limitados.

En el furor de la batalla, un pececillo se vuelve insignificante frente a los titanes, frente a las colosales bestias que lo acosan, que le roban el sustento, que lo atacan para exiliarlo del territorio que, irónicamente, pertenece a todos por igual. Esas criaturas desalmadas incluso lo miran como si fuera una presa más.

Insignificante y diminuto pececillo que no puede defenderse y reza para tener la oportunidad de salir de su escondrijo y conformarse con migajas que picotear. ¿Qué le deparará el futuro a ese endeble pececillo? Nada bueno, ¿verdad?

Cuanto más te ocultas en las profundidades, más a salvo te sientes, pero luego te das cuenta de que el abismo te está arrastrando hacia tu propia extinción. Sabes que huir y esconderse no cambiará nada, sabes que algo va mal, pero lo que no sabes es que eres un auténtico superviviente.

Mientras los ignorantes arrasan con todo a golpe de fuerza bruta y creen que no hay nadie por encima de ellos, tú te las arreglas para superar un sinfín de adversidades y te tomas tu tiempo para ver más allá de la superficie. No tienes que enfrentarte a ellos, solo tienes que señalarles el rumbo hacia la carnada que los quitará de tu camino.

En el mundo real, no sobrevive el más fuerte, sino el más astuto.

¿Morderás tú el anzuelo, pececillo?

Deja un comentario

error: ¡¡Contenido protegido!!
Scroll al inicio